Home About International University Project Conferences Courses Lectures Projects Publications Readings Contribute Contact      

home \ projects \ step \ sobre la ley \ cuestión 107 \ artículo 4

STEP home

Sobre la ley

Conferences

Essays

Scholars

Related links

 

 


 
 
STEP - St. Thomas Education Project
 
     
 
<<<   ARTÍCULO   >>>
 
 

STO. TOMÁS DE AQUINO

 

SOBRE LA LEY

 

SUMMA THEOLOGIAE

PRIMERA PARTE DE LA SEGUNDA PARTE (I-II)

(Trad. Luis Inclán)

CUESTIÓN 107

Comparación entre la ley antigua y la nueva

ARTÍCULO 4

 

¿Es la ley nueva más gravosa que la antigua?

 

 

Objeciones por las que parece que la ley nueva es más gravosa que la antigua.

 

1. Comentando aquello de Mt 5,19: El que quebrantare uno de estos mandatos más pequeños, San Juan Crisóstomo dice: Los mandamientos de Moisés son fáciles en acto: No matarás, no adulterarás. Los mandamientos de Cristo, en cambio: «No te airarás», «no desearás torpemente», son difíciles en acto. Luego la ley nueva es más gravosa que la antigua.

 

2. Es más fácil usar de la prosperidad terrena que padecer tribulaciones. Pero, en el Antiguo Testamento, al cumplimiento de la antigua ley le seguía la prosperidad temporal, como consta en Dt 28. Sin embargo, a los que guardan la nueva ley les aguardan muchas adversidades, como se dice en 2 Cor 6: Mostrémonos nosotros mismos como ministros de Dios en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias, etc. Luego la ley nueva es más gravosa que la antigua.

 

3. Lo que resulta de la adición de otra cosa parece ser más difícil que ésta. Pero la nueva ley se tiene como adición a la antigua; pues la antigua ley prohibió el perjurio, y la nueva también el juramento; la antigua prohibió abandonar a la esposa sin libelo de repudio, y la nueva prohibió totalmente ese libelo, como consta en Mt 5, según la exposición de San Agustín. Luego la ley nueva es más gravosa que la antigua.

 

Contra esto: Está lo que se dice en Mt 11: Venid a mí todos los que trabajáis y estáis cansados; lo cual expone San Hilario diciendo: Llama hacia sí a los que se esfuerzan en las dificultades de la ley y a los cargados con los pecados del siglo; y luego dice del yugo del Evangelio: Pues mi yugo es suave, y mi carga, ligera. Luego la nueva ley es más ligera que la antigua.

 

Solución: Acerca de las obras de virtud, de las que se dan los preceptos de la ley, puede considerarse una doble dificultad: una, de parte de las obras exteriores, que por sí mismas tienen cierta dificultad y gravedad. En cuanto a esto, la antigua ley es mucho más gravosa que la nueva, pues aquélla obligaba a múltiples actos externos en muchas más ceremonias que la ley nueva. Esta, a los preceptos de la ley natural sólo añadió poquísimas cosas en la doctrina de Cristo y de los apóstoles, aunque algunas más se añadieron después por institución de los Santos Padres. Pero, incluso en estas cosas, dice San Agustín que ha de haber moderación, para no hacer a los fíeles pesada la vida. Habla, en efecto, en Ad Inquisitiones lanuarii de algunos que abruman con cargas serviles nuestra misma religión, la cual quiso la misericordia de Dios que fuera libre en las clarísimas y escasas cargas de las celebraciones; de tal manera que sería más tolerable la condición de los judíos, que estaban sometidos a las cargas legales y no a humanas presunciones .

La otra dificultad versa sobre las obras de virtudes en los actos interiores; por ejemplo, que alguien haga actos de virtud con prontitud y de forma agradable. En esto la virtud no es cosa fácil, pues resulta muy difícil al que no tiene la virtud; mas con la virtud se hace fácil. Y, en cuanto a esto, los preceptos de la nueva ley son más pesados que los de la antigua, pues en la nueva se prohíben los movimientos interiores del alma, que no se prohibían expresamente en la antigua en todos los casos, aunque sí en algunos, en cuya prohibición, sin embargo, no se añadía castigo. Y esto es dificilísimo para quien no tiene virtud, como también dice el Filósofo, en V Ethic., que hacer lo que el justo hace es fácil, pero ejecutar esas cosas que hace el justo, o sea, deleitablemente y con prontitud, es difícil para el que no tiene la justicia. Y así se dice también en 1 Jn 5 que sus mandamientos no son pesados; exponiendo lo cual, dice San Agustín que no son pesados para el que ama, pero sí para el que no ama.

 

Respuesta a las objeciones:

 

1. Aquel texto habla expresamente de la dificultad de la nueva ley en cuanto a la cohibición expresa de los movimientos interiores.

 

2. Las adversidades que sufren los que observan la nueva ley no son impuestas por la misma ley. Sin embargo, fácilmente se toleran por amor, en el cual consiste la misma ley; pues, como dice San Agustín en De verbis Domini, el amor hace fáciles y casi triviales todas las cosas difíciles y duras.

 

3. Las adiciones a los preceptos de la ley antigua se ordenan a facilitar el cumplimiento de lo que esa ley ordena, según dice San Agustín; lo cual no prueba que la ley nueva sea más grave, sino que es más fácil.

 

 
     

SOBRE LA LEY

SOBRE LA LEY EN GENERAL

I-II, q. 90, La esencia de la ley

I-II, q. 91, Las distintas clases de leyes

I-II, q. 92, Los efectos de la ley

SULLE PARTI DELLA LEGGE

Ley eterna

I-II, q. 93, La ley eterna

Ley natural

I-II, q. 94, La ley natural

Ley humana

I-II, q. 95, La ley humana

I-II, q. 96, El poder de la ley humana

I-II, q. 97, Sobre la mutabilidad de las leyes

La antigua ley

I-II, q. 98, La antigua ley

I-II, q. 99, Los preceptos de la ley antigua

I-II, q. 100, Los preceptos morales de la ley antigua

I-II, q. 101, Los preceptos ceremoniales en sí mismos

I-II, q. 102, Razón de los preceptos ceremoniales

I-II, q. 103, Duración de los preceptos ceremoniales

I-II, q. 104, Los preceptos judiciales

I-II, q. 105, Naturaleza de los preceptos judiciales

La nueva ley

I-II, q. 106, Sobre la ley del Evangelio, llamada ley nueva, en sí misma considerada

I-II, q. 107, Comparación entre la ley antigua y la nueva

I-II, q. 108, El contenido de la ley nueva